lunes, febrero 20, 2012

Remando al viento.

En las  últimas semanas he tenido la inmensa fortuna de interiorizar aprendizajes a través de coincidir con personas de gran valía.

Quiero comentaros dos momentos que me han ayudado como persona y que deseo que a vosotros también os puedan ser útiles:

El primero de ellos lo escuché de una chica de unos 15 años de edad que había superado un cáncer. Leía un manifiesto sobre los niños y adolescentes con esta enfermedad y de cómo afrontan semejante desafío. Utilizó en su discurso la metáfora de navegar en un barco. En esos momentos recordé dos dichos que utilizo a menudo:

El barco está más seguro cuando está en el puerto; pero no fue para esto para lo que los barcos fueron construidos” de Paulo Coelho y el otro es un proverbio Holandés: “No podemos luchar contra el viento pero podemos construir molinos”, Y en  ese momento esta chica dijo terminando su discurso con una determinación admirable: “Y si no hay viento, remamos”. Puedo aseguraros de la fuerza interior y el poder de convencimiento que transmitían sus palabras.

El segundo momento fue recorrer los dispositivos que cuenta la ciudad de Madrid para atender a las personas sin hogar durante los meses más fríos del año. Realmente no es fácil describir lo que se te pasa por la cabeza cuando ves en primera persona una realidad tan dura. Podría resumirla en que quejarme de mis problemas es un ejercicio de estupidez y de pérdida de tiempo sin ningún tipo de rentabilidad salvo alimentar un ego todavía demasiado fuerte. Durante esta visita nocturna me impresionó el buen ambiente, el humor, y la felicidad que los trabajadores de este dispositivo reflejaban en sus caras y con su trabajo. Transmitían entusiasmo, compañerismo, complicidad, profesionalidad y un gran cariño hacía  las personas que atendían. Realmente inspirador.

Reflexionando sobre estas experiencias quiero transmitiros algo que aunque sabido, es bueno recordar. Recogemos lo que sembramos y se nos devuelve lo que antes hemos dado. Sé que para algunos esto puede ser injusto, pero si no hay viento nos queda remar…. ¿Te unes?.

viernes, enero 06, 2012

Cuando aferrarse a lo más seguro no es la mejor opción.

En este vídeo podemos ver como un grupo de personas suben por unas escaleras mecánicas por primera vez en su vida.
Es un vídeo de sonrisa fácil, os animo a verlo antes de seguir con la entrada…

Imagino que habréis sonreído, incluso alguno habréis soltado una carcajada. Sin embargo pensar en estas personas de Uzbekistán, en sus condiciones de vida en el día a día y en su perplejidad al ver como se les mueve el suelo bajo sus pies.
Sin ánimo de juzgar, si me gustaría comentaros varios aspectos que me parecen interesantes al observar la reacción de estas personas.
En la primera parte se aprecia a un niño con una mujer mayor. El niño actúa con normalidad, sin embargo la mujer se aferra al pasamano con tal fuerza que le hace caer, y el propio niño es capaz de subir de espaldas las escaleras mientras trata de ayudar a la mujer. Es un gran ejemplo de algo tan sabido y tantas veces tan menospreciado: los niños son grandes aprendices y por lo tanto son grandes maestros para los adultos.
En la segunda parte aparecen tres mujeres. Una de ellas sube sin dificultades aparentes, las otras dos se aferran nuevamente a los pasamanos y se agarran entre ellas esperando que el desafío se resuelva sólo. Curiosamente aparece un joven empleado del centro comercial que para el mecanismo de las escaleras y hace que estas dos mujeres puedan incorporarse y subir las escaleras. ¿Habrán aprendido como subir?, ¿Qué ocurrirá la próxima vez?.... Por cierto fijaros en la postura del empleado, no tiene desperdicio.
En la tercera parte del vídeo entran en escena dos hombres que comienzan la subida con normalidad hasta que el primero de ellos se aferra a la barandilla como si le fuera la vida en ello, sin ser consciente de que cuanto más se agarraba más se caía y en esa caída arrastraba al segundo hombre.
Es aquí cuando aferrarse a lo seguro no es la mejor opción, cuando el miedo al cambio, a lo desconocido, a lo distinto, nos paraliza.
En este nuevo año que comienza, nuestro suelo se mueve constantemente en todas direcciones. Quizá si fuéramos capaces de no aferrarnos tanto a lo seguro nos podríamos dar cuenta  de que el suelo no se mueve tanto. Pero, ¿Quién sabe?.....Voy a probarlo.

domingo, noviembre 06, 2011

El éxito siempre comienza con un fracaso.

“Adáptate”, el último libro de El Economista Camuflado, Tim Harford, es uno de esos libros de obligada lectura en estos tiempos de cambio y algo más. Seguramente Harford no descubre nada nuevo, pero su forma de explicar las cosas y verlas desde otro punto de vista hacen que si se muestren como algo diferente. Trata temas tan complejos como la guerra de Iraq, la caída de Lehman Brothers y la crisis económica, la energía nuclear y el calentamiento global o el éxito de empresas como Google.



El libro me ha recordado una vez más la importancia de la adaptación en nuestra vida y de cómo el éxito nace de un fracaso a través de la adaptación. Y aquí surge uno de los grandes dilemas y desafíos que como personas tenemos la mayoría de nosotros: El miedo al fracaso. Si no fracasamos no tendremos éxito y si el miedo nos impide fracasar también nos impedirá triunfar. Dicho esto, podemos caer en el error de ir de manera inconsciente en busca del fracaso, cuanto más grande mejor, para que ya sólo podamos mejorar. Quizá haya alguna similitud con nuestra situación actual, ¿Quién sabe?



Para superar este error, el Economista Camuflado, nos brinda lo que él llama el principio de Palchinsky .El ingeniero Peter Palchinsky fue un adelantado a su tiempo, lucho por mejorar la productividad de la industria soviética y especialmente las condiciones laborales de mineros y obreros. Al final sus opiniones le costaron la vida y fue fusilado en 1928.Al régimen soviético no le gustó la crítica desde dentro.



El método Palchinsky se basa es tres principios:



1-Variación: Buscar ideas nuevas e intentar cosas nuevas.



2-Selección: Hacerlas a una escala en la que se pueda sobrevivir al fracaso.



3-Adaptación: practicar la retroalimentación y aprender de los propios errores.



Estos tres principios se pueden poner en práctica de una forma sencilla, poco costosa y en un periodo corto de tiempo.



Yo he comenzado a practicarlo.